jueves, 22 de agosto de 2013

La enseñanza en la era del videoclip


Han pasado ya unos cuantos días desde la clase en la que se preguntó "Todos saben quien era Petrona de Gandulfo?" y entre murmullos se dejó entrever que alguna vez la habíamos escuchado nombrar. De lo que estoy segura, después del fragmento de su programa que vimos en clase, es que muchos  de nosotros nunca la habíamos visto. Y sino... ¿como olvidar su manera aburrida y arrogante, según el paradigma televisivo actual, de pretender enseñarnos una receta?



Por contraposición, nos encontramos hoy con una remake de su programa, conducido por una chef moderna, aggiornada, rebelde, que en tan sólo 5 minutos es capaz de preparar una docena de milanesas, un flan con 8 huevos y pan casero. ¿Será posible? En los tiempos televisivos, sin duda lo es; y nosotros como televidentes, reclamamos esos tiempos. Aprendemos siempre que logren atraparnos y entretenernos y de eso se encarga "la maestra" Narda.


Estas metáforas me llevaron a pensar en cómo las tecnologías han ido inexorablemente de la mano de las formas de aprender; cómo han ido amalgamándose, de modo de dar soporte al conocimiento que deseaba ser transferido y sobre todo cómo en cualquiera de los casos, la figura del maestro, del experto gana siempre el primer plano.

En la era del videoclip (expresión tal vez obsoleta para referirse a los tiempos que corren) para lograr aprender necesitamos que logren captar nuestra atención - efímera en muchos casos - para lo cual es esencial que no nos aburramos, caso contrario, la transmisión de conocimientos será una causa perdida. ¿Cómo lograr entretenernos y evitar que nos dispersemos en un mundo sitiado por estímulos? La respuesta parecería estar en las nuevas tecnologías: las computadoras, internet, la televisión digital en vivo y en directo, el high definition, todo nos trae al alcance de nuestra mano y de manera inmediata aquello que necesitamos para aprender y a su vez nos ofrecen número casi infinito de alternativas adaptables a cada usuario.

Creo que no queda duda de que el docente cumple el rol actualmente de acercar a los alumnos a la tecnología y viceversa y que de esta comunión saca el máximo rédito posible, de modo de lograr atraer a sus alumnos y proporcionarles la información a la velocidad que estos demandan.

Sólo a título de ejemplo propongo analizar esta publicidad de TANG, donde sin pretender que entendamos cada uno de los fotogramas con los que somos bombardeados desde el segundo 10, quien la creo, entendió que para transmitir una idea pregnante más le valen muchas imágenes redundantes y atractivas que nos permitan recrear un concepto en nuestra mente que transmitir ese concepto unidireccionalmente arriesgándose a que se pierda en la nebulosa de mensajes que nos asedian o peor aún que la obviemos por aburrida y tradicionalista.

Wow... tamaño desafío tendremos que afrontar los que que a fuerza de luchar contra los molinos de viento, estamos dispuestos a aggiornarnos para seguir acompañando a nuestros estudiantes...

2 comentarios:

  1. Me gustó mucho tu artículo y estoy muy de acuerdo con él.

    Creo que mejorar la oratoria también puede ser una forma de no aburrir, más allá de lo tecnológico. Creo que los videos de TED son ejemplos del efecto de los buenos oradores, tanto al frente de una clase como en Internet.

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  2. Lo de la oratoria es sin duda un fuerte que los docentes debemos tener. Yo estudié Relaciones Públicas y aplico permanentemente en mis clases lo que aprendí en mis clases de oratoria.
    Un buen orador, con ideas claras, tiene el doble de chances de éxito que un erudito, incapaz de comunicarse.

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